martes, 24 de agosto de 2010

JUGUETES ROTOS

Hola!!
Como va ese verano?? Espero que bien, y que hayáis encontrado la forma para no pasar mucho calor, porque... ¡vaya días de caló!

Bueno, tercer tema. ¿Éste ha sido mas complicado eh? O ha sido el calor que no deja pensar??

Lo digo porque ésta semana contamos con mas bajas, y, la verdad es que me ha dado mucha pena, pero aquí no obligamos a nadie, así que, solo decir a los que nos han dejado, que sentimos pena por ello, y a los que continuáis... bueno, daros las gracias por seguir.

Las nuevas bajas son: Perfecto Idiota, Malahe, Urei, Picomike, Belle en Rouge, Jachochi y La niña del sur .
A todos ellos, gracias por haber participado.

Y ahora, vamos a lo que vamos.

Aquí os dejo los textos de ésta semana. Siento mucho si la letra no es la misma en todos, pero es que, entre que tengo poquísimo tiempo para sentarme delante del ordenador, y que cuando me pongo, no tengo forma de que todos se queden igual...
De todas formas, no hay mucha diferencia.. jiji.

Besos a todos y de La Rizosa también , eh? que está de vacas y bien merecidas.

Ále, ya sabéis que contáis con una semana para votar, ok?




1. EL ESCALOFRÍO


A los siete minutos de haber nacido, escuchó el que sería el primero de todos los
disparos que vendrían después.
Intentó levantarse, pero sus inseguros músculos de potrillo —aún por estrenar—
lo devolvieron al suelo en un revoltijo de patas con poco de dignidad y mucho de
gag cómico. La ubre le pareció entonces un objetivo fresco y libre de pólvora, y
una vez agarró la tetilla sació su sed de leche e intriga a partes iguales.
A lo lejos seguían los disparos, seguidos de unos ruidos que hacían pensar al
pequeño purasangre en fardos desplomándose. Pero cualquier potro con la tripa
llena ignoraría más o menos rápidamente aquel extraño escalofrío en el lomo y
se abandonaría a la lengua rugosa —y sin embargo confortable— de su madre.
Y así fueron muchos de los días de Zar. Disparos. La blancura cremosa de la
leche dejó paso al verde fibroso de la hierba. Disparos. Carne y tendones tejían
su arquitectura en torno a su esqueleto desmañado. Disparos. Las primeras
herraduras. Disparos. Poco a poco, su sangre de carreras borraba, en artística
inundación, las líneas torpes del potro, descubriendo a su paso la elegante
silueta del adulto. Disparos.
Y, por supuesto, el escalofrío.
Un día, a Zar lo llevaron al establo más grande que había visto jamás. Los
caballos y sus diminutos dueños se engalanaban con brillantes colores. Zar,
inquieto, se dejó conducir a unos extraños cajones con un estrafalario personaje
—extraño también— sobre su grupa.
Entonces sonó un disparo.
Se abrieron las portezuelas. Una estampida de cascos y velocidad enfiló el vacío,
desprendidos ya de toda conciencia, puro músculo e instinto; y Zar hizo otro
tanto, contagiado por la locura de sus congéneres.
Minutos más tarde, mientras todo el mundo quería felicitar y hacerse una foto
junto al jockey vencedor, su confusa montura recordaba un disparo; sí, una
carrera desenfrenada, sí, una victoria, también; pero, ¿y el escalofrío?
No volvió a sentirlo jamás en sus muchos años de rey del hipódromo e infinitos
disparos de salida, hasta que una mala caída inutilizó una de sus patas traseras.
Cuando se fue el veterinario, su dueño avanzó hasta él amartillando una
escopeta.
Y entonces, un recuerdo con sabor a leche trajo consigo el último escalofrío



2. FUE SIN QUERER

Me despierto lentamente, envuelto en la niebla que produce mi aturdimiento. No sé ni dónde estoy, ni por qué he llegado aquí. Intento levantar un brazo… no puedo ¿estoy atado?

Hagamos memoria. Estaba en la tienda donde trabajo. Había entrado un segundo en el almacén cuando me pareció escuchar la puerta. Salí, pero no había nadie. Me disponía a entrar de nuevo en el almacén cuando escuché un ruido, sentí un dolor sordo y después… la nada.
¿Qué está pasando? No entiendo nada. Creo que nunca he hecho nada malo, nada que haya podido crearme enemigos. Y soy un simple trabajador sin ahorros, así que malamente pueden sacar un rescate por mi persona…
Se abre la puerta. Entra una figura femenina.
--Vaya, por fin te despiertas. Creía que no te había dado tan fuerte
--¿Qui… quién eres? –balbuceo.
--¿Ya no te acuerdas de mí?
--Si me conocieras, sabrías que soy muy malo para reconocer rostros. Es difícil que te reconozca si hace mucho que no nos vemos.
--Bueeeeno, vale, tienes razón. Soy Vanessa.
La miro con más atención. Por mi vida han pasado media docena de Vanesas o Vanessas, que cada una se escribía de un modo distinto. En principio no reconozco cuál de ellas es, pero al menos sólo tengo que recordar y analizar media docena de rostros.
No puede ser. ¿Es…?
--¿Nane?
Asiente con la cabeza. Y sonríe… una sonrisa que asusta
Retrocedo mentalmente en el tiempo. Nane era mi gran amiga de la infancia. Bueno, más que eso, Nane era mi novia, o aquello que llamaba novia con ocho años de edad.
--En otras circunstancias me habría alegrado verte –le espeté.
--Yo me alegro de todos modos.
--Pero… ¿por qué todo esto? ¿Por qué me atas?
--¿De verdad no te acuerdas?
--¿De qué? –Intentaba recordar cada uno de los momentos de hacia cinco lustros que habíamos compartido, pero no era capaz de recordar nada que pudiera desembocar en… esto.
--Del día que te marchaste.
Eran finales de marzo. Nos mudábamos porque a mi padre lo habían trasladado a la otra punta del país. Ya habíamos vendido la casa, ya teníamos alquilada una en Lugo y la mitad de nuestros trastos estaban de viaje. Nosotros salíamos al día siguiente.
--Pasé toda la tarde en tu casa –dije--. Jugando mucho y hablando poco. No quería despedirme de ti… era muy duro.
--Para mí también lo era. No quería que te fueras.
--A las ocho vino mi madre para decirme que ya era hora. Tenía que bañarme, cenar y acostarme pronto, porque teníamos que madrugar bastante. Me entraron ganas de llorar. Como no quería que me vieras llorando como una niña, dije adiós, te di un beso y salí corriendo.
--Y tropezaste
--Si… casi me mato. Me levanté lo más rápidamente posible, y salí corriendo de la habitación.
--¿No viste con qué habías tropezado?
--No.
Se acerca mucho, tanto que su cara estaba a pocos centímetros de la mía. Podía oler su aliento mientras me contestaba:
--Sólo tenía dos cosas importantes en este mundo. Tú y mi Barbie. Cuando saliste corriendo aquella tarde, le pisaste la cabeza. Quedó completamente destrozada. Ese día perdí todo lo que era importante para mí. Tú me lo quitaste todo en un solo día. Desde entonces no tengo nada. Y juré que me vengaría. Han pasado veinticinco años, pero por fin ha llegado el momento.
--Pero… pero… ¡fue un accidente! ¡Fue sin querer! Yo jamás te habría hecho daño si hubiera podido evitarlo.
Nane se levanta, fue hasta una estantería y cogió de allí un frasco.
--Tranquilo, no sufrirás. Es cloroformo. A fin de cuentas… siempre te he querido y no podría soportar verte sufrir. Me ha alegrado mucho verte.
Mis gritos y mis súplicas no sirven para nada. Vanessa, Nane, mi gran amor de la infancia, moja un pañuelo en el cloroformo y me lo coloca en la nariz, y mis protestas se convierten en balbuceos mientras el sopor me invade, y ya todo deja de tener importancia para mí.




3. LA TIENDA DE JUGUETES ROTOS DEL SEÑOR DORBY

El Señor Dorby tuvo la genial idea de abrir la Tienda de los Juguetes Rotos. Sus familiares se rieron de él pensando que eso no tendría salida, pero él no quiso escuchar a nadie. Lo tenía claro.


Había heredado de su padre un local de 50 metros cuadrados en pleno centro de la ciudad y allí iba a abrir su sueño. Sería genial, y además muy fácil lo de conseguir juguetes rotos. Tienen la ventaja de que ya no se romperán otra vez; que nadie reclamará nada por defectuoso; que son divertidos; que los cuidas más que si fueran nuevos… Y lo más importante: El precio, que era puesto libremente por el Señor Dorby según sus apetencias:


- Muñeca sin media cara con ojo azul encontrada en un contenedor: 20 €
- Balón deshinchado y rozado encontrado en la calle: 4 €
- Peluche sucio, rasgado y atropellado: 3 €
- Cajita de música con bailarina rusa sin una pierna: 8 €


Por alguna extraña razón la gente empezó a comprarle todo eso. Los niños sólo querían juguetes rotos. Abandonaban todo lo demás y sólo querían eso.


El Señor Dorby estaba tan desbordado ante tantas masivas ventas y sobre todo ante la falta de más materiales reciclados por los contenedores de basura que tuvo que ir a un Gran Almacén de Juguetes, comprarlos y luego romperlos. Los vendía a unos 5 ó 6 euros más caros que si fueran nuevos.


Tenía tanto trabajo que tuvo que contratar a un ayudante. Luego compró otro local más grande y contrató a otro ayudante…


Tres años después, el Señor Dorby tiene cuarenta y cuatro tiendas en todo el país y está meditando abrir en el extranjero.


Las Grandes Compañías de Juguetes, ante la falta de ventas han decidido fabricar juguetes rotos para ver si las ventas se recuperan. Pero la gente no es tonta, no. Prefieren lo auténtico. Solamente quieren los Juguetes Rotos de la Tienda del Señor Dorby.



4. ALMAS ROTAS

Siempre hemos sido juguetes rotos en vuestras manos. Me pregunto por qué tuvisteis hijos si claramente no ibais a quererlos. No es una sospecha, lo hemos escuchado de vuestra propia boca repetidas veces. No sé si podéis minimamente imaginar lo que cuesta digerir que te digan con esa frialdad, mientras a una le pesa el alma, traga saliva y piensa “¿qué tengo yo de malo?” mientras busca bajo qué tierra meterse: “bastante carga tuve con ocuparme de vosotros cuando ni siquiera había querido teneros”. Así que no, no me convencen quienes me dicen que igual no habéis sabido; no, sé bien que no habéis querido. Es así de sencillo. Porque nunca os hemos importado mas allá de lo que os podíamos servir para seguir jugando vuestro oscuro y macabro juego. Me ha costado mucho entenderlo, mucho tiempo, mucho esfuerzo. Confieso que aún hoy en día me pregunto cómo se puede ser tan mezquino y despreciable para usar a otras personas en vuestro propio beneficio, para esconder vuestras carencias y vuestros miedos, vuestra cobardía a enfrentaros al hecho de que no podíais soportaros, de que erais infelices y no había nada que os uniera… salvo nosotros, ofrecidos como sacrificio esteril. Goya os retrató magistralmente –no obstante era un gran genio- en su cuadro “Saturno devorando a sus hijos”. Y aunque sé que ni siquiera os importa, os digo (creo que me lo digo a mi misma) que me ha costado mucho entenderlo, pero ahora sé que somos juguetes perfectos con los que juegan manos perversas y equivocadas.




5. BROKEN TOY STORY

Los padres se asomaron a la habitación del niño primero, y de la niña después. Dormían como dos angelitos. Suspiraron satisfechos y se dirigieron a su dormitorio. Entonces, cuando la última bombilla que alumbraba en aquella casa se apagó, en el desván, como cada noche, cobraron vida los juguetes rotos que habían ido almacenando y de los que ya nadie se acordaba.
- Pssst… ¡Gusiluz! –apeló el clic capitán manco del barco pirata de Playmóbil, cuyas velas hacía años que estaban desaparecidas.- ¡Gusiluz!
- ¿Qué pasa? –contestó soñoliento- Jo, que estaba durmiendo…
- Que te enciendas, hombre, que no vemos un pimiento –respondió la Nancy calva.
- Pues decídselo de vez en cuando a Simón, ¡que también tiene luces!
- Es que no me va la tecla amarilla, que es la que más alumbra –contestó el aludido.- Y las otras ya las uso para los guateques de los sábados por la noche.
Iluminado, el desván se convertía en una pequeña ciudad. El scalextric, tiempo atrás un circuito cerrado, unía el barco pirata sin velas del clic capitán manco con la cuna ocupada por las barriguitas discapacitadas y la granja de Pin y Pon, que como no tenía ni techo ni puerta, aireaba sus discusiones matrimoniales:
- ¿Quieres ir a dar de comer a los patos? –gritaba Pin desde el macetero de margaritas.
- ¡Que ya voy!... Qué pesada, por dios…
- ¡Tú dime pesada! ¡Tengo que estar en todo, pero dime pesada!
- ¡Qué manía tienes con dejar todas tus pelucas en el baño! –Pon había tropezado con la de color rosa.
- ¡Déjate de monsergas y ven a dar de comer a los patos!
Hacia el final del scalextric, antes de topar directamente con la pared, un garaje con la rampa renqueante, alojaba varios Micromachines cojos de ruedas. Varios de ellos salieron a pasear para encontrarse con el resto de la juguetería.
- No hay ningún juguete nuevo que se nos haya unido… -dijo Gusiluz echando un vistazo.
- ¿Cuánto tiempo llevan discutiendo esos dos? –preguntó el Micromachine verde al clic capitán manco.
- ¡Que ya le he dado de comer a los patos! –gruñía Pon.
- Pues llena el abrevadero de agua, ¡que se está quedando seco! –respondió Pin.
- Ya sabes, desde que Gusiluz se enciende hasta que se vuelve a apagar por la mañana –contestó el clic al cochecito.
- ¡No hay quien te aguante! ¡Voy a pedir el divorcio! –se enfurecía por momentos Pon.
- Como pidas el divorcio ahí te quedas con la granja, que me voy con las barriguitas a vivir tumbada a la bartola –contestó Pin de nuevo.
- Oye, oye, de eso nada –dijo la barriguita negrita.
- ¡Pin y Pon! Como no os calléis ¡me voy a poner intermitente! –gritó Gusiluz.
- ¿Y por qué no? –preguntó Pin a la barriguita negrita.
- Pues porque aquí reina la calma y la tranquilidad y si vienes tú, seguro que nos pones histéricas –respondió la barriguita pelirroja.
- Así estáis de barrigudas, todo el día aquí me las traigan… -dijo la Nancy calva.
- Oye, Sinnead O’Connor, que no nos hemos metido contigo –la barriguita rubia entró en acción.
De repente se hizo la oscuridad.
- ¡Gusiluz! –gritaron todos.
- Ups, se me ha debido fundir la bombilla…
- ¡Simón! –volvieron a gritar.
Una luz roja iluminó a los juguetes.
- Simón, cielo, con la luz roja vas a poner en órbita los juguetes sexuales del matrimonio de la casa –alertó la Nancy calva.
- Yo soy demasiado inocente para esas cosas –gimió Gusiluz.
- ¿Os va bien la verde, pijoteros? –preguntó Simón.
- Hombre, es que acuérdate la que liaron el anillo vibrador y las esposas con plumas aquella noche… -continuó la Nancy calva.
- Al loro, Pin, eso es lo que le hace falta a nuestro matrimonio, un anillo vibrador…
- A vosotros lo que os hace falta es practicar mucho para tener Pinitas y Ponitos –dijo la barriguita negrita.
Todos rieron con la ocurrencia. De repente la luz verde se apagó y cambió a azul.
- Creo que se me ha activado el modo Demo. –dijo Simón- Son ya muchos años de juego, y claro…
- Al menos contigo jugaron, a mí me dejaron calva –contestó la Nancy.
- No te vamos a contar nosotras, que a la que no le falta una pierna, le falta un brazo –dijo la barriguita rubia- Bueno, menos a Sinca, que le arrancaron la cabeza.
- A veces pienso que la niña es peor que el niño. O por lo menos, más sádica –afirmó la Nancy.
La luz azul se apagó y volvió a ser roja.
- Sí, es el modo Demo –insistió Simón.
- Chicos –alzó la voz el clic capitán manco del barco pirata sin velas- Creo que es mejor que esta noche descansemos todos. Son tantos años y tantos palos, que tenemos las pilas fundidas.
Estuvieron de acuerdo y, poco a poco, cada juguete fue cayendo en el silencio. Simón apagó sus luces, pero de repente, otra alumbró en el desván.
- ¡Gusiluz! –protestaron todos.
- Perdón, debe ser que no hacía contacto la bombilla… Buenas noches.



6. JUGUETES ROTOS.

Las noticias hablaban de él a todas horas después de años desaparecidos de la primera plana de todas las revistas. Había sido la estrella infantil mas rutilantes de todos los tiempos hasta que la pubertad y los cambios naturales de su cuerpo le arrebataron aquella seductora carita de niño y le agravaron su dulce voz. Entonces aquella burbuja de mundo de fantasías en la que había vivido se rompió y lo expulso a la vida real. Era un adolescente más y tendría que buscarse otro camino hasta que superada la fase imberbe pudiera aspirar a joven galán. Le aconsejaron que se dedicara a estudiar y llevar una vida normal, pero él no pudo superar el trauma de no ser el centro de atención, no supo adaptarse a su nueva situación, sus padres no sabían que hacer y se perdió en el mundo de las drogas, donde podía volver a vivir en aquél mundo de fantasía que había sido su vida desde los cuatro años.
Lo internaron en centros de desintoxicación, pero meses después de salir volvía a recaer. De ser un precioso muñequito pasó a apenas un cuerpo esquelético, todo rastro de belleza había desaparecido. Hasta que una sobredosis acabó con su agonía.
Ingreso en las listas de los muñecos rotos creados por la televisión, a quienes no les importaba explotar a sus maravillosos juguetes que les producía grandes beneficios y que en cuando dejaban de ser sus lindos pequeñines no dudaban en abandonar y reemplazar por otro nuevo.
Las televisiones pronto se cansaron de la noticia de la muerte de la antigua estrella infantil, y llenaron las noticias con la nueva y preciosa carita de una muñequita que sabia bailar y cantar como los ángeles.
¿Cuanto tiempo pasaría hasta ser el nuevo juguete roto mediático?



7. DEFECTUOSO

Estaba paseando cuando lo encontró. En términos relativos aun no había llegado a la pubertad, así que a esa edad le fascinaban esta serie de cosas, como es lógico. Se agachó a recogerlo y lo sostuvo en sus manos. Una especie de nave espacial, cilíndrica, muy bien trabajada, de unos dos palmos de longitud. ¿Quién habría perdido algo tan fabuloso como esto?

Lo escudriñó de cerca… a través de los ventanales, veía unas pequeñas figuras dentro, como si fuera la tripulación. No parecía que estuvieran fijadas a la estructura, con lo que imaginaba que se podría acceder a la interior de la nave de alguna forma, para poder jugar también con los muñecos. Sin embargo, no encontraba cierre alguno. La sacudió brevemente pero con fuerza, sin resultado.

La miró fijamente, buscando la línea de cierre, pero lo único que detectó era que el exterior estaba en bastante mal estado. De lejos parecía reluciente, pero al acercarse la pintura presentaba desconchones, la superficie tenía abolladuras y la parte inferior de la misma parecía… ¿quemada?... Miró la parte de atrás; las toberas estaban bastante ennegrecidas y sucias, y la verdad, olía un poco raro… y ahora que se fijaba… ¿estaba un poco caliente, tal vez?… ¡cortocircuito!... ¡¡¡maldita sea!!! No se habían olvidado la nave, no… ¡la habían tirado por defectuosa! Ya se lo comentó su padre una vez… si el juguete está caliente, es que tiene un cortocircuito en la batería y no se debe jugar con él, que es peligroso… Lo arrojó lejos de sí y reemprendió la marcha, lamentando su suerte. Para una vez que encuentra algo…

Mientras se alejaba, la tripulación lo observaba por las escotillas de proa.
- ¡¡Wilkinson!! – gritó el capitán - ¿qué diablos era eso?
- ¡Lo desconozco, jefe! – contestó el primer oficial – ¡¡pero yo ya advertí que era una estupidez mandar solo una nave de reconocimiento a este nuevo planeta!!



8. VERSÍCULOS GALÁCTICOS

Vengo de oscuros mundos//de una lucha de poder//
de un imperio tan vasto//que jamás vio el anochecer.

Quizás fue por ser noble//o quizás fue mera suerte//pero conseguí un buen curro de piloto//en la estrella de la muerte.
Viren a nor noreste//pasamos a dos con seis//salto al hiperespacio//alerta no os paseis

que la ultima vez aparecimos//delante de unas rocas//y rallaron la pintura.//Mandamos naves a pintar//y no veas la factura//que no es igual pintar al ras//que a dos mil metros de altura.

Yo era un sith y lo tenía todo//¡Hasta un loro!//donde ponía música cañera;//los Gypsy Kings, David Bisbal//y Maria Dolores Pradera

Y cuando sonaba 'Bulería'//Darth Vader aparecía//y me decía el resalao//'Esta es mi prefería'

Ser un sith te da ventajas//como el dominio de la fuerza//recuerdo haberme traido el colacao//y olvidado las galletas

Así que fruncí el ceño//y apreté las cejas;//vino volando el alimento,//un operario y cuatro viejas//que venían de visita//
Me dejaron tres bizcochos//de Santa Teresita.

¡Qué recuerdos!

Otra de las ventajas//es que te dan una espada molona//yo tenía una con el escudo//del Joventut de Badalona

Hacía un ruido chungo//y sacaba un brillo morado.//Con ella me hice fotos//desde arriba, de frente y de costado.//Luego las colgué en una red social//para que las vieran mis contactos.

Y he aquí que vino, el principio de mi fin.

Es lo que tiene ser un sith,//que con ropa chula, cara de malo y una capa buena//acabas por llevarte//a la mas oscura de las nenas.

Se llamaba Mahrla Kad//y la traje a mi cabina;//cara de diabla, pechos turgentes,//boca fina...

Le di un morreo//y le levanté la camiseta.//Me quedé absorto con la vista//de sus tres preciosas tetas.//Y yo que soy hombre de pares//me eché hacia atrás con la boca abierta//y por causa de un mal giro//apreté un botón y volé un planeta.

Mahrla cogió su sujetador de tres copas//y me dejó tirado como un perro.//Mi castigo fue duro://destierro.

Y así fue como de ser un sith//terminé de poli en Madrid//dirigiendo el tráfico en plena Castellana.

Antes tenía una espada láser//y ahora tengo un pito.//Antes veía a Boba Fett//y hoy he visto a los Chunguitos.

También creí ver a Jabba//atiborrao de colorete.//Pero al pedirle el DNI//se resultó llamar Falete.

Soy un paria, un juguete del destino//antes destruía X-Wings//
y ahora multo a las vespinos.

Todavía pego un respingo cuando alguien dice://
"ponme un café solo"//- ¿Solo?... ¡Solo!

Siempre echo mano//para coger mi espada láser;//el otro día apunté al camarero//con las llaves del garaje.

Mi vida ha cambiado mucho.//Tengo una novia,//un piso de cuarenta metros//y un chucho.

Lo he llamado Yoda//porque es pequeño y feo,//que se joda.

Sé que nunca volveré a tener//aquello que tuve antaño.//
- Cariño, ¿tú sabes lo que es la fuerza?//- Lo que usas pa ir al baño.

Seguir viviendo del pasado es una tontería,//
así que pensé en vender mi biografía.

Y creo que hice un buen negocio//porque por ella me dieron unos Levi's y mil cucas.//Me la compró un guiri con barbas,//
se dijo llamar George Lucas.

¡Un momento!,//mensaje multimedia desde la estrella de la muerte,//alguna tontería...//Os dejo,// es otra vez Darth Vader//cantando "Bulería".




9. TODO SOBRE EVA

BREVES

La popular Eva Tomelloso fallece en su casa de Madrid en extrañas circunstancias

Agencias. 24 de agosto.- Eva Tomelloso, ex esposa del actor Enrique Arbejo, ha sido encontrada muerta en su casa de Alcorcón esta madrugada. La policía ha declarado que Tomelloso, que había regresado recientemente a la televisión como colaboradora en un programa del corazón, estaba tendida semidesnuda en su cama, rodeada de estupefacientes y botellas de alcohol de alta gradación. El estado del cadáver indica que el fallecimiento debió producirse hace unas dos semanas.

Fuentes de la investigación apuntan la sobredosis como posible causa de la muerte, debido al estado de profunda depresión que sufría la popular Tomelloso y su reconocida politoxicomanía. El ex marido de la fallecida, consternado por la noticia, desconoce cuándo y dónde se celebrará el oficio fúnebre y ha declinado hacer declaraciones a la prensa, ya que se encuentra preparando su próxima película “Todo por amor”.

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Enrique leyó la noticia casi al mismo tiempo que empezaba a zumbar su teléfono. En seguida se dio cuenta de que todas esas llamadas y mensajes tenían que ver con la muerte de Eva. Eva.

Se conocieron hace cinco años en la mercería de los padres de ella. Él entró a resguardarse de la lluvia y ella le invitó a tomar café y secarse en la trastienda. Bromearon un rato sobre las inclemencias del tiempo. Miraron la calle mojada en silencio. Hicieron el amor sobre toallas y mantelerías de algodón.

Seis meses después se casaron. Su boda y su viaje de novios fueron portada de varias revistas del corazón. Él nunca se quejó: esa publicidad le vino muy bien. Empezaron a llegarle guiones e invitaciones para estrenos y fiestas.

Eva se llevaba muy bien con los flashes, los periodistas y las cámaras. Se convirtió en su portavoz. Eran tan felices…

Un día el periódico le informó de que había maltratado a su mujer y había sido detenido y puesto en libertad. Leyó cómo había golpeado a su mujer hasta dejarla inconsciente y se había resistido a la policía en su detención. Estuvo tentado de llamar a Eva para preguntarle qué camisa llevaba, no fuera a ser que le requisaran su querida Paul Smith.

A partir de aquel momento sólo vio a Eva por la tele. Recorrió todos los platós de televisión contando cómo él le había pegado, que había perdido al hijo que ambos esperaban por su culpa, que le había iniciado en el consumo de drogas… Él nunca hizo nada. Desoyó los consejos de agente y abogados y nunca hizo nada.

Enrique se convirtió en un hombre ejemplar, resignado a sufrir el acoso imparable de su ex mujer. Siguió trabajando, ajeno al drama que le perseguía, impermeable a las acusaciones y montajes.

Y Eva se convirtió en una reina de corazones maldita. Un día aparecía en la portada de una revista con la cara magullada. Él le había pegado y había huido al extranjero. Enrique leía la revista desde su casa del centro de Madrid y esperó su detención. Al parecer, se la merecía: la paliza había sido brutal. Pero no pasó nada.

Otro día Eva aparecía en un programa de televisión, amenazada de muerte por su ex marido, pero mostrando su valentía al mundo “No podrá conmigo”, rezaba el cartel bajo sus lágrimas desafiantes. Enrique se vistió y esperó pacientemente en su despacho. Pero no pasó nada.

Eva se convirtió en colaboradora de un programa de televisión, escenario perfecto para airear sus miserias e inventarse las de los demás. Se operó los pechos, se estiró las arrugas que no tenía. Se aficionó al alcohol más de lo socialmente permitido y se rindió al ridículo. Poco a poco, su personaje se tornó grotesco y dejó de divertir al público. “Juguete roto”, le llamaron en algunas crónicas. Y desapareció.

Enrique no supo nada de ella hasta hace dos semanas. Notó en su voz que había bebido, pero fue a verla a su casa, un cuchitril que compartía con dos mujeres más. Bueno, en realidad eran dos mujeres que habían sido hombres y que le sonaban muchísimo a una película amateur que había visto hacía poco…

Entre sollozos y mocos ebrios Eva reclamó su parte del botín. Reivindicó su papel en esta historia: todo lo había hecho por él, por los dos, por conseguir una fama que les iba a venir muy bien para sus carreras. Ahora que ambos eran famosos, le dijo, le tocaba a él. Ella se había convertido en lo que era para que él avanzara en su carrera, ahora él le debía reconocimiento y ayuda.

Enrique sonrió. Besó sus lágrimas y consoló su cuerpo. Brindó con ella y por su reconciliación. Y esperó pacientemente a que las drogas y el alcohol le convirtieran en un hombre libre.

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ULTIMAS NOTICIAS

El actor madrileño Enrique Arbejo, nominado al Goya por su papel del remake de “La maté porque era mía”

Arbejo, que recibe a diario propuestas de Hollywood, disfruta de su popularidad en compañía de su nueva acompañante, Sabrina Almodóvar, hija del famoso director de cine y ganador de varios Oscar.




10. LA VIDA ES COMO UNA MONEDA. PUEDES GASTARLA EN LO QUE QUIERAS, PERO SOLO PUEDES GASTARLA UNA VEZ... (EL TÍTULO NO ES ORIGINAL DEL AUTOR)


La primera vez que empuñe una pistola solo tenia 7 años. También fue la primera vez que dispare. Recuerdo que el gatillo era extrañamente ligero y me eche a reír, porque aquel ser despreciable que decía que era mi padre, con un solo disparo dejo de hablar. Ese recuerdo me persigue y desde aquel día estoy maldito. Quizás mañana mi vida cambie, pero, todo suele acabar siempre mal. Es como si hubiese caído en un mar de arenas movedizas y me estuviera hundiendo, sin poder evitarlo.

No hay que considerar a los hombres iguales. Yo recogí huertanos, me dedique a hacer el bien y todo cuanto hacia eran buenas obras para el prójimo. Son pequeñas cosas que quizás dan la felicidad, y cuando lo pienso, me parece que este planeta es el infierno. Es el planeta del infierno, árido, sin apenas agua y con demasiados cazarrecompensas. Ahora soy predicador, pero ningún alma viene a mi en busca de la redención. Temen que les de caza, pero en un lugar como este hay que conseguir dinero de todas las formas posibles, y lo se, no va con eso de ser predicador, pero... que se yo... no se me da bien tomar decisiones, Hay veces que me pregunto: ¿Cual es la mejor decisión? ¿cual es? ¿es esto justo? ¿lo es? Esto es lo que debo hacer... Bueno, no soy mas que un hombre y puedo equivocarme, la próxima vez lo haré mejor... pero no puedo resignarme tan facilmente... si lo hago... sufriré...

Fui cazarrecompensas y ahora predicador, y a pesar de ser predicador, jamas me he confesado, esta es la primera vez. Yo siempre pensé que en una época como esta debía proteger a los niños y que velar por ellos era lo mas justo, no hay nada mas que hacer, me decía, y he truncado la vida de muchas personas protegiéndolos. Esos crímenes pesan demasiado, es un peso imposible de eliminar, pero, hoy creo que podre hacerlo, al menos lo intentare. Si no hay que matar a nadie, al menos uno debe pensar que hay que perdonar a mucha gente.... porque no lo habré comprendido antes.... Ahora esta bala incrustada no me va a dejar y lo siento tanto amor mio... tengo 33, la edad de Jesucristo cuando murió, aunque a mi me gusta recordar que es la de James Dean cuando estrello su coche dejando un bonito cadáver...

¿Y por que escribo todo esto? No son mis tristes memorias, ni siquiera pido perdón por todo lo que he hecho. Es una fabula, una fabula con moraleja, para todos aquellos que quieran aprender de mis errores, porque al fin y al cabo, solo hay una vida, única e irrepetible y nunca es tarde, nunca es tarde para decidir en que queremos gastarla. Ahora todo queda claro en mi cabeza: La vida es como una incesante serie de peticiones, todas complicadas, todas inhumanas y además, el tiempo es limitado. Lo peor es esperar una vida de ensueño sin decidir nada, y luego escoger lo que parezca mejor sobre la marcha...

Me enciendo un cigarro y de rodillas pienso que si tuviera que volver a nacer, preferiría un lugar mas habitable. Un lugar donde se sucedan los días tranquilos, un lugar donde no se robe ni se mate, un paraíso, y allí yo ¡yo! contigo, con ellos... No! No quiero morir! Hay tantas cosas que todavía quiero hacer, quiero estar con vosotros... ¿Es demasiado pedirte que me perdones Dios mio? ¿No quieres hacerme este favor?



11. IMILCE

Cástulo, alto Tharsis, primavera, año 223 a.c.
Imilce juega tranquila junto al cauce del río, entretenida observando como un alimoche hostiga a una lagartija que, como puede, se esconde bajo las ramas de los tomillos, es tarde, pero Imilce no entiende de peligros. Imilce es traviesa, le gusta el campo, corretear entre los matorrales persiguiendo mariposas que, majestuosas, despliegan sus alas de un intenso azul turquesa revoloteando entre las violetas y los alfilerillos.
Mientras en la ciudad todos buscan a Imilce, la pequeña princesa íbera, que una vez más se ha vuelto a escapar. Su padre, el poderoso rey Mucro, ruge palabras que hablan de castigo y muerte a los soldados encargados de su custodia, pero eso será más tarde, primero hay que encontrar a su única hija, bella, como lo fue su madre, si no más, esbelta, morena, muy morena, con el pelo negro como el carbón y los ojos almendrados de color azabache. Dentro de poco será su mejor arma, la casará buscando una alianza, tal vez con los mismos cartagineses, la idea rompe su corazón de padre pero sabe que es su obligación como rey, quizá sea la única forma de salvar a su pueblo.
Es tarde y los soldados púnicos están cerca, en el horizonte pueden verse las columnas de humo de su campamento y de los cultivos arrasados a su paso, no deben estar a más de dos días de camino, el rey se estremece, teme el momento de enfrentarse a unos soldados mercenarios que no entienden de compasión. Por eso, una vez que caiga el sol la puerta de la ciudad se cerrará, hayan encontrado a Imilce o no, fuera de los muros no habrá piedad para nadie. Mucro maldice a los feroces africanos, desde que cruzaron las columnas de Hércules no ha vuelto a haber paz en las tierras bañadas por el Tharsis, nadie les ha podido parar y aunque Cástulo es fuerte y rica no se ve capaz de superar un largo asedio. Habrá que negociar, no queda otra salida.
Linares, a orillas del Guadalimar, junio de 1973
El sudor rueda por las sienes de Adolfo Estepa mientras vuelve a maldecirse, ¿a quién se le pudo ocurrir construir una ciudad en medio de esta campiña?, ¿no pudieron acercarse más a la sierra?, se pregunta observando las cimas recortadas de la Sierras de Segura y las Villas, mientras, con mimo, limpia con paleta y la brocha los restos del enterramiento. Hoy ha tenido suerte, parece haber encontrado los restos de lo que parece ser una niña, ¡qué extraño!, ¿quién sería esta pequeña para merecer el honor de ser enterrada rodeada de guerreros? Observa su urna funeraria, es pequeña, rectangular, austera, en una de sus caras una niña juega con una muñeca observada por un corzo. Una pieza única, digna de una princesa.
Varias figuras de arcilla yacen junto a la urna, forman parte de su ajuar funerario, pequeñas compañeras de juegos en su viaje hacia el más allá, Adolfo sonríe con una mueca, piensa en su propia hija y en el dolor que le produciría su pérdida. Mientras trata de alejar ese pensamiento repara en una diminuta figura de madera hecha pedazos, cuidadosamente la desentierra y la limpia de la tierra que la ha cubierto durante más de dos mil años. Al principio no adivina de qué se trata, pero al juntar los trozos esparcidos por sus manos una sensación extraña comienza a invadirle, de repente el paisaje a su alrededor cambia, la campiña se vuelve bosque, y los olivos son remplazados por encinas, quejigos y robles melojos, una alucinación fruto del calor, piensa Adolfo, pero al volver a mirar sus manos ve que ahora contienen una muñeca que le sostiene la mirada y comienza a hablarle...
La patrulla de reconocimiento cartaginesa avanza a través del bosque, los hombres murmuran y se hacen señas en voz baja para no delatarse, la tarde es fresca y han podido descansar y dar de beber a los caballos. Afortunadamente no se han cruzado con ninguna patrulla enemiga que de un certero flechazo les enviase a rendir cuentas a la diosa Tanit y al dios Baal. Llevan ya varios años guerreando con ese pueblo al que llaman íbero sin llegar a someterlos del todo, nunca habían conocido nada igual, son rudos y tercos como mulas, con lo fácil que sería que aceptaran su dominación y terminar de una vez con esta maldita guerra.
Mientras Imilce juega bajo una encina, rodeada por los matorrales, al escuchar el sonido lejano de los caballos corre a refugiarse detrás de unas retamas y unos espinos, presa del miedo mira hacia atrás y se da cuenta de que ha olvidado su muñeca, todavía está a tiempo de ir a buscarla. Vuelve rauda sobre sus pasos pero tropieza y cae al suelo. Uno de los jinetes cree escuchar algo a sus espaldas y sin hacer ruido desenvaina su espada lanzándose al galope en esa dirección. Entonces la ve, con alivio, en la mitad del claro, es solo una niña, no debe tener más de doce años, seguramente sea virgen, parece que la patrulla no va a ser tan rutinaria como parecía.
Imilce queda paralizada delante del jinete, éste avanza despacio sonriendo con malicia y los ojos llenos de lascivia, son ya demasiados meses arrastrándose por esa campiña sin yacer con ninguna mujer, eso hoy va a cambiar. Imilce huye en dirección a la ciudad, pero ya es demasiado tarde para ella, el jinete la persigue y una de las patas del caballo rompe la muñeca que ha vuelto a caer de las manos de Imilce, no sería la única muñeca rota que no verá al sol amanecer en un nuevo día.
Durante la noche la luna derramó dulces lágrimas de rocío para limpiar el cuerpo de Imilce, tan abundante fue su llanto que al mezclarse con la sangre de la princesa tiñó de rojo el río que algún día bautizarían como wad al-ihmar (el río colorado). Por la mañana encontraron el cuerpo de Imilce, desmadejado, al verlo el rey Mucro lloró de rabia y de impotencia, haría pagar con su vida al culpable de aquello, aunque para él la vida ya no tuviera sentido la guerra no había terminado.



12. ROSEBUD & MATRIOSKA

En la televisión, Orson Welles agonizaba, mientras en el sofá, la mujer del comisario emitía leves ronquidos. El teléfono sonó, y antes incluso de levantar el auricular, se imaginó los fuegos artificiales.
Media hora después, ante una morbosa y expectante multitud, el comisario Bustos atravesaba el cordón policial que cercaba la Casa Consistorial.
–¿Qué tenemos Jiménez? –preguntó a un oficial de uniforme, cercano ya a la jubilación y con cara de cansancio.
–Amenaza de bomba, señor comisario. No sabemos con cuantos activistas estamos tratando, pero sí que tienen diez rehenes dentro del edificio. Como en las otras ocasiones, aún no han hecho demandas de ninguna clase.
–Maldición –masculló el comisario–, ¿tenemos noticias del CNI?
–Sí. Nos han comunicado que mandan un equipo especializo –contestó el oficial Jiménez, sin estar muy seguro de lo que aquello significaba.
–Lo que me faltaba –rezongó el comisario–, un puñado de capullos engominados tratando de enseñarme a estas alturas como he de limpiarme el culo.
–Errrr… Hay algo más –anunció Jiménez con titubeo.
–No puede ser –adivinó Bustos con cara de disgusto.
–Me temo que sí, señor. Ha entrado hará cosa de diez minutos.
–Qué Dios no asista Jiménez, estamos más perdidos que un bastardo en el día del padre –sentenció el comisario.

Mientras tanto, dentro de la Casa Consistorial…

–В рот нассать, чтоб морем пахло?1 –fue lo último que dijo al walki-talkie aquel rubiales del kalashnikov. Después, sus sesos pasaron a formar parte del mobiliario en aquel vetusto corredor.
Cristo encendió el cigarrillo con tan solo ponerlo en contacto con el humeante cañón de la M92F y pulsó el botón del ascensor.
Este había sido el cuarto terrorista, y según sus cálculos, aún quedaba otro más. Seguro que se trataba de otro tarado romanov, imberbe y con los pantalones meados. Es más, debía ser así, de otro modo, el edificio ya habría volado por los aires.

¡Ding!
Empezaba la fiesta. La puerta de doble hoja se abrió de una fuerte patada.
La sala de juntas estaba tenuemente iluminada. De un primer vistazo, Cristo localizó al personal del edificio, maniatados y amordazados, unos diez, en una esquina de la pieza. Al parecer no habían sufrido daño… aún.
Cristo detuvo su avance. Algo había crujido bajo su pie. Tardó en enfocar su visión. No daba crédito.
Se trataba de una cabeza de muñeca, con las cuencas de los ojos abrasadas y el pelo a jirones. Por el hueco de plástico del cuello asomaba una pieza de algo que Cristo reconoció fácilmente. Una pastilla de 250g de SEMTEX 100% checoslovaco.
–¡Ouh Mama! –exclamo Cristo, pues el suelo entero de la sala aparecía regado de cabezas como aquella. Suficiente explosivo como para arrasar la manzana entera de edificios.
–Suelta el arrrma vaquerrro –dijo una voz femenina en la penumbra.
–Déjame adivinar –dijo Cristo mientras dejaba caer su pistola al suelo –eres Stlevana Volkov, la perra más peligrosa del este.
Frente al ventanal se recortó la figura de una auténtica vixen como las de Russ Meyers. Enfundada en cuero, con anchas caderas, generosos pechos y una impresionante melena rubia. Aquellos ojos grises parecían atravesar la oscuridad. Cristo, pronto se fijó en su mano derecha que asía con nervio soviético el detonador de todo aquel explosivo.
–¿Crrrees conocerrrme, señorrr inspectorrr de policia –preguntó Stlevana con curiosidad.
–Puede y te diré algo: el mero hecho de que tu hermano Alexei jugara a destrozar tus muñecas ante ti cuando solo eras una niña, no te convierte en una maldita psicópata. Así que dime, ¿quién está detrás de todo esto? –sentenció Cristo, consciente de lo que se avecinaba.
De repente, el marco de la ventana fue arrancado de la pared con una fuerza tremenda y una luz inundó la sala. Afuera, un gran helicóptero negro se anunciaba como la vía de escape en el plan de los terroristas.
–Tiene rrrazón, querrrido. Hago lo que hago porrrque pagan bien. Es horrra de despedirrrse –chilló Stlevana entre el ruido de las hélices, antes de girarse para huir.
Entonces, Cristo sacó otra beretta escondida de su espalda, de justo bajo el cuello, idéntica a la que había dejado caer. Con precisión, disparó a la mano de Stlevana. La bala cercenó varios dedos de su mano y arrojó el detonador bien lejos de la ventana. Entre maldiciones Stlevana desapareció con el helicóptero y la penumbra volvió a reinar en la sala.
Cristo maldijo su suerte. Había salvado a los rehenes, pero seguía sin saber nada sobre qué diablos perseguían los malos. Estaba de nuevo en la casilla de salida.
Pasaron los segundos como pesadas piedras egipcias.
Uno de los rehenes que había conseguido quitarse la mordaza le espetó: –¡A acaso no piensa desatarnos nunca!
Pero Cristo, el agente especial Cristo Dos Pistolas, estaba en otra parte, muy lejos, sumido en profundas reflexiones.

El comisario entró en la sala de juntas, acompañado de una docena de policías. Estaba dispuesto, como siempre, a gritarle cuatro cosas al cabronazo de Cristo, pero al encontrárselo con la mirada perdida, dudó por un instante y cuando estuvo a su altura, le oyó decir, con apenas un susurro:
–No eran las muñecas, Stlevana. El juguete roto eres tú y yo te detendré.

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1 en ruso: [v rot nassat’, chtob moryem pajlo]: Forma vulgar de preguntar si se ha comprendido todo. Textualmente: ¿Te tengo que mear en tu boca para que entiendas lo que es el agua de mar?.


13. NI UN DÍA MAS

Todo empezó como una broma, pero ya me advirtieron que la cosa engancha, aunque yo siempre negaba que eso pudiese pasar.
Te convertiste en mi mejor amigo, en mi confidente.
Había días en los que no sabía pensar en otra cosa que no fuese en ti. En volver a casa y estar a sola contigo.
Te he cuidado, mimado e incluso te he gritado, pero nunca pensé que éste día llegaría.
Después de 3 años, casi, que llevamos juntos hoy has decidido rendirte ante la evidencia de que soy demasiado mujer para ti, ¿o no?
Fui a comprar pilas nuevas, pero no han servido para reanimarte, así que, definitivamente, mi juguete preferido se ha roto para siempre.
Ahora tendré que buscar otro consolador. Buff!!


14. MIEDO ESCÉNICO

Resulta curioso cómo en determinados momentos puntuales de tu vida toda tu existencia pasa por delante de tus ojos. Momentos que te hacen recordar lo que has sido, y cómo has llegado a donde estás. Y, en medio de esta tormenta de emociones, no puedo dejar de pensar en cómo se rompió ese juguete y cómo yo, Antonio Pepinazo Ramos, he sido el único culpable de ello. Y siento un miedo como no he sentido en la vida que ahora pasa por delante de mis ojos. “Juguete roto”, joder, no se me va de la cabeza.

Recuerdo cómo comencé en esto del boxeo. Ví Rocky III un día por la tele y decidí que si Clubber Lang, un tío de la calle, podía llegar a darle una paliza de escándalo al campeón mundial únicamente con su pasión, su trabajo duro y su tesón, yo también podría hacerlo. Para los que os lo preguntéis os diré que nunca he sido fan del propio Rocky Balboa como tantos otros de mi generación, lo mío han sido más los antihéroes como Pepe Legrá, Naseem Ahmed o el Macho Camacho: tíos sin lujo alrededor pero que de sólo mirarles a la cara ya notas que tienen hambre de triunfos, que están deseando comerse la vida y que, de alguna manera u otra, lo van a conseguir.

Y eso hice yo, comenzar desde lo más bajo en el gimnasio de mi barrio con humildad pero también ambición. Me pusieron de apodo Pepinazo porque decían que daba buenos pepinazos, pero nunca me gustó ese mote, no me pareció demasiado apropiado para un posible futuro merchandising. Como iba diciendo, comencé boxeando en pequeños gimnasios como amateur hasta que llegó mi gran oportunidad: un combate de verdad, con televisión, apuestas e incluso algún famoso entre el público. Vale que no venían a verme a mí, que solamente éramos el opener de la velada, pero eso fue motivación suficiente como para no hacer caso de lo que me dijo el organizador, ese gordo hijo de puta con pinta de no haberse duchado en una semana. No me fui al suelo en el tercer asalto como me “sugirió”, el Pepinazo no hace esas cosas. Recuerdo que me dijo de todo e incluso me amenazó, lo que hizo que me motivara aún más para mi combate: Eustaquio Trinitolueno Mérida se fue a la lona de un derechazo en el primer asalto. K.O. técnico. La gente del recinto no se lo podía creer, y se habló más de mí al final de la velada que del combate principal. Podría haberme acobardado por las amenazas del organizador, y de hecho estuve varios días sin salir a la calle por si acaso (era nuevo en esto, no sabía hasta qué punto el gordo iba en serio), pero finalmente no pasó nada, probablemente porque aquel combate consiguió darme renombre en el círculo pugilístico y habría cantado demasiado si me hubiera pasado algo. Me armé de valor y me salió bien la jugada, salí victorioso. No tuve miedo como lo tengo ahora.

Siguen viniendo los recuerdos. No podía creerme lo rápido que había ido todo, la ascensión tan meteórica. Supongo que los medios de comunicación necesitaban una figura que relanzase el boxeo en nuestro país y yo tuve la suerte de que se fijaran en mí. El Rocky Español, decían, sin saber que yo era más de Mr. T. El caso es que casi sin darme cuenta me había plantado en un combate contra el campeón del mundo de los pesados, Calvin Bukkake Johnson, y en Las Vegas, nada menos (el porqué de su mote nunca llegué a comprender). Toda la presión del país estaba sobre mis hombros, incluso salí en una esquina en la portada del Marca de ese día debajo de la alusión diaria al Real Madrid. La opinión casi unánime era que, pese a parecer un tipo majo y desenvolverme bien sobre el ring, el neoyorquino iba a comerme con patatas. Que no tenía nada que hacer, vaya. Fue justo la motivación que necesitaba para quitarme de encima el miedo escénico y la presión, que no era poca. Salté al cuadrilátero y no dejé lugar al miedo ni a la duda: K.O. técnico en el décimo asalto. Don King se tiraba de los pelos, en mi pueblo hacían fiesta en las calles y en el Marca volvieron a dedicarme una esquinita ese día en su portada, eso sí, algo más grande que el día anterior. Fue otro momento clave de mi vida en donde todo el mundo apostaba por mi derrota y yo me sobrepuse a la adversidad, renunciando a la tentación de rendirme sin luchar. No es esa la imagen de mi persona que yo quiero dejar al mundo. Aunque, sin embargo, ahora ya no sé que pensarán de mí. No después de esto, de lo que he hecho. Tengo miedo y, por primera vez, me siento incapaz de superarlo.

También dijeron que mi película fracasaría, que había sido un gran error dejar mi carrera como boxeador en lo más alto y probar suerte en el mundo del cine. Que estaba loco, decían. Que pondría en peligro mi situación financiera financiando una película sobre mi vida cuyo único propósito era servir a mi ego. Y, una vez más, sus predicciones fallaron. No tuve miedo, no me rendí a la presión y supe rodearme de los mejores para sacar adelante una película que fue un éxito absoluto de taquilla, pese a que en Los Goya se llevara más premios una comedia musical con animales parlantes de Fernando León cuyo título ahora no recuerdo. No le tuve miedo a la mafia, no le tuve miedo al campeón del mundo y desde luego no iba a tenerle miedo a los críticos de cine y a las habladurías de los que no me conocen. No saben cómo se las gasta el Pepinazo.

O cómo se las gastaba, porque ahora, por primera vez en mi vida, he de enfrentarme a una situación que no sé cómo encarar. Podría decirse que tengo miedo, sí, y la expresión “juguete roto” no deja de repetirse en mi cabeza, martilleándome sin piedad. ¡Joder, yo no soy así! ¡Soy el Pepinazo! ¡Yo tumbé al Bukkake, coño! ¡Yo gané siete Goyas! ¡Yo fui el orgullo y la envidia de mi país! Y ahora voy, llego a casa con dos vinillos dulces de más, y piso sin querer el Buzz Lightyear de mi hijo rompiéndole el puto casco. Y encima hoy, que es domingo y no puedo comprar pegamento en ningún sitio. Me va a matar, joder, me va a matar.


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14 comentarios:

Eingel dijo...

Casi se me olvida pasar... ahora ya imposible, y leer... creo que nada como minimo hasta el domingo. Pero bueno ,como vamos quedando menos, yo creo que no tendre muchos problemas

Una pena que haya tantos abandonos...

Besoooos

glaukilla dijo...

Buenas noches: Jo, que raro TANTOS abandonos, no?¿?¿ En realidad yo hoy he entrado de casualidad porque creia que el plazo acababa hoy y que los relatos iban publicados mañana!! Es que me parece muy raro tantos abandonos de tacada.. y una pena pal concurso. Un beso y a seguir mejorando Mae

La niña del sur dijo...

Ea, ahí está Glaukilla. Yo me vine ayer precisamente viajando de noche para estar hoy aquí y enviarlo, contando con que el plazo acababa a las 12 de hoy, no de ayer. Cuando el otro día aclararon el plazo de votaciones, especificaron que las 12 de la noche del dia marcado en el calendario, que es con lo que me guíé yo. ¡Me he quedado en estado de shock cuando lo he visto!

He escrito un mail explicandolo, que yo no he pasado, al contrario, este mes para mí era muy duro, y me tiré el otro día la noche escribiéndolo, hasta que me dormí sobre el teclado. De momento no he recibido respuesta. Igual al resto de gente les ha pasado lo mismo. A mí también me parecen muchos.

Mae dijo...

Veamos, Glaukilla, y Niña del Sur,... desde que comenzó el concurso, los jueves es el día del "cambio"... CReo que todo el mundo lo sabe, o al menos eso tenía entendido...

Es cierto, que quitando el de "la niña del Sur" los demás, han sido abandonos, y no retraso a la hora de mandar los textos...

Me siento mal, niña del sur, ya te lo he dicho por mail, pero es que, como tb te he dicho, ya hay gente que ha votado, y estaría mal meter un texto a éstas alturas....

Lo siento, y te aseguro que mas pena que me da a mi, no le da a nadie...

Un beso .

glaukilla dijo...

Mae, pues si te soy sincera yo no me entero... Si es el dia que poneis, si es el dia antes del que poneis... [Si el cambio es el jueves, entonces el plazo realmente acaba el miercoles justo antes de las doce de la noche, no el jueves, es asi? O sea, que hay que mirar el dia ANTES del que poneis. Con la aclaracion que pusisteis crei que me habia enterado pero ya veo que no]. Yo he optado por enviarlo en cuanto puedo para no andar en el filo de la navaja, y no liarme con esto, pero ya te digo que yo creia que el plazo acababa hoy a las 12 y esperaba a mañana pa leer los relatos. Oju, serán las calores del sur me tienen aturdia... Y bueno, si han sido abandonos pues una pena, pero han sido un monton de repente. En fin, animos a la niña del sur .. Yo tambien me habria quedao tocada. Un besico

La niña del sur dijo...

Pues aquí tenéis mi juguete roto.

No puedes estar más equivocada en tu última afirmación. Yo te gano, con diferencia.

:(

Whitehorse dijo...

Una pena lo de los abandonos.
Por otro lado, los enviados fuera de plazo, aunque lamentablemente no entren en las votaciones, deberíais plantearos publicarlos, ya que de todas todas, alguien habrá gastado su tiempo y alguna que otra neurona en ellos. Sería una pena que por un despiste quedasen guardados en un cajón.
Y conste en acta, que esto es sólo una opinión.

Saludos.

P.D.: votos enviados.

glaukilla dijo...

White, obviamente es tu respetable opinion pero yo me pongo en su lugar y creo que no me haria ninguna gracia que lo publicaran encima de quedarme fuera por un malentendido. En cualquier caso, si quieres leerlo lo ha publicado -junto con su decepcion- en su blog (te digo que es muy bueno, asi que merece la pena leerlo). En fin, suerte a los que quedan con los votos (espero que os hayan llegado por cierto)

Sil dijo...

Hola, gente:

Con respecto al calendario, y con todos los respetos, yo creo que sí está claro. Si esto hubiese sucedido en el día de entrega del primer relato, comprendería el malentendido, pero dándose en el día de entrega del tercer relato... Considero que si había alguna duda sobre esto, existe la dirección electrónica para tratar estas cosas con las organizadoras por mail antes de que ocurra nada así.

En cualquier caso, como decía, para mí el calendario es claro: los jueves azules es cuando se publican los relatos y se inicia el período de envío de puntos; y los jueves rojos es cuando se publican las puntuaciones y se da a conocer el nuevo tema. Además, en el post de Funcionamiento y normas dice: "Cuando hayamos publicado los textos cada día marcado en azul en el calendario, empezarán las votaciones". Es algo lógico que si las cosas se publican un jueves, el plazo termine la noche del miércoles anterior. Vamos, creo yo.

De todos modos, lamento que, llegado el ecuador del concurso, el número de participantes se haya reducido en un casi 50%, sea cual sea el motivo.

Saludos y suerte ;)

PD: Mae, luego te mando mis punticos.

glaukilla dijo...

Pues Sil, sin animo de polemizar, sino de enterarme (que no me entero de verdad) en el calendario pone FIN de envio y FIN de votaciones. NO pone que publiquen ese dia (que podias suponer que el plazo es el dia anterior).Si yo veo en azul jueves 26 FIN DE ENVIO honestamente supongo que tengo hasta el dia 26 incluido para mandarlo, de ahi viene mi confusion... Sino creo que deberia poner jueves 26 PUBLICACION (y como tu dices ahi supongo que el plazo acaba el dia antes). Con las votaciones igual. Si los publicaron ayer jueves y tenemos una semana, yo habria entendido de jueves a jueves incluido hasta las 12 de la noche. O sea, que lo de SIEMPRE los jueves... pues creo que no. A veces es el miercoles y a veces el jueves el final de plazo, y es facil liarse si tienes mas cosas en la cabeza. Me siguen resultando raros tantos abandonos (a mi si me da curiosidad el motivo, si se puede subsanar) y me estimulaba mucho mas "luchar" con mas gente. Saludos

La Rizos dijo...

Tengo un ratito en mis vacas para entrar a mi correo y echar un vistazo aquí, y me ha dado mucha pena encontrarme con tantas bajas.

Con respecto a lo de la NIña del Sur, me da muchísima pena y estoy segura de que ella lo sabe, pero desde el comienzo del concurso la fecha límite de entrega es y ha sido siempre el miércoles a las doce de la noche. Siempre publicamos los jueves. Y antes de irme escribí, como cada vez, que "Os recordamos que tenéis hasta el día 25 por la noche para enviarnos vuestros textos, como siempre."

Creo que estaba muy claro cuándo era la fecha límite, y también creo que es justo que, aunque nos pese, no podamos hacer este tipo de excepciones y admitir textos fuera de plazo. Una hora, quizá, pero un día y cuando ya están todos los textos enviados es demasiado tiempo.

En fin, que lo siento de nuevo.
A todos los demás, ánimo con esas votaciones... quedan pocos, pero la competencia será dura ;)

UN besazo.

Sil dijo...

No, glaukilla, yo tampoco tengo interés en polemizar, simplemente he explicado que yo lo vi claro y la razón de ello.

Respecto a los abandonos y sus motivos, supongo que habrá de todo, pero en cualquier caso yo lo lamento. Si seguimos así, para el sexto relato llegarán ¿cuántas?, ¿tres personas? Es una lástima.

rombo dijo...

Esperemos que a partir de ahora ya no haya más bajas !!! por ninguno de los motivos. Yo, personalmente lamento muchísimo las bajas (sobre todo la de La Niña del Sur, y la de Belle en Rouge), que eran mis favoritas (de salida) ya que yo ya sabía como escriben. Me ha dolido más que si me eliminaran a mí.

Eingel dijo...

Votación realizada. Ahora a esperar la siguiente prueba.

Besoooos

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